Sarcopenia, ¿qué es? ¿cómo se clasifica? y ¿cuáles son los factores de riesgo?
La sarcopenia es una afección prevalente en adultos mayores, caracterizado por un trastorno progresivo y generalizado del músculo esquelético y un rápido deterioro tanto de la función como de la masa muscular, lo que contribuye a un mayor riesgo de deterioro de la función física, aumento de caídas, fracturas, debilidad muscular e incluso mortalidad.

Fuente 1: nutritionletter.tufts.edu/healthy-aging/protein-for-better-aging/
¿Cómo se clasifica?
Se puede clasificar en primaria (relacionada con la edad) y secundaria, dependiendo de si el envejecimiento es el único factor contribuyente o si intervienen factores patológicos o relacionados con el estilo de vida adicionales. La sarcopenia secundaria surge de comorbilidades como la desnutrición y la obesidad, que afectan negativamente a la masa y función muscular, así como de la atrofia por desuso debido al dolor crónico, trastornos musculoesqueléticos o comportamiento sedentario prolongado.
¿Como se produce?
La fisiopatología de la sarcopenia implica múltiples mecanismos interrelacionados, que incluyen inflamación crónica de bajo grado, disfunción vascular, deterioro mitocondrial, actividad reducida de las células satélite (progenitoras miogénicas), homeostasis alterada de las proteínas musculares, resistencia anabólica y degeneración neuromuscular. La remodelación del músculo esquelético relacionada con la edad se caracteriza por un cambio de la composición de fibras de contracción rápida (tipo II) a contracción lenta (tipo I), acompañado de una infiltración progresiva de grasa intramuscular e intermuscular (mioesteatosis) y una reducción en las poblaciones de células satélite asociadas a las fibras de tipo II. Además, la resistencia a la insulina secundaria a la desregulación metabólica (p. ej., diabetes y dislipidemia) compromete el metabolismo de la glucosa del músculo esquelético al tiempo que mejora la deposición ectópica de lípidos a través de una mayor captación celular de triglicéridos y ácidos grasos libres. En particular, varios mecanismos patogénicos que contribuyen a la sarcopenia comparten características comunes con los trastornos musculoesqueléticos degenerativos, que incluyen inflamación crónica de bajo grado, disfunción mitocondrial, deposición ectópica de grasa y desregulación metabólica.

Fuente 2: Damluji, A. A., Alfaraidhy, M., AlHajri, N., Rohant, N. N., Kumar, M., Al Malouf, C., Bahrainy, S., Ji Kwak, M., Batchelor, W. B., Forman, D. E., Rich, M. W., Kirkpatrick, J., Krishnaswami, A., Alexander, K. P., Gerstenblith, G., Cawthon, P., deFilippi, C. R., & Goyal, P. (2023). Sarcopenia and Cardiovascular Diseases. Circulation, 147(20), 1534–1553. https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.123.06407
El sistema musculoesquelético humano, que comprende huesos, cartílagos, ligamentos, tendones, articulaciones, músculos, tejido conectivo y otras estructuras asociadas, desempeña un papel fundamental para garantizar el funcionamiento normal de los procesos vitales, el movimiento y diversas actividades corporales. Con el avance de la edad, las lesiones degenerativas localizadas y sistémicas del sistema musculoesquelético, a menudo resultantes de lesiones mecánicas y disfunciones metabólicas, afectan significativamente la calidad de vida diaria y contribuyen al aumento del riesgo de resultados adversos en la población de edad avanzada.
Estudios clínicos han revelado que una proporción sustancial de pacientes con trastornos musculoesqueléticos experimentan diversos grados de pérdida muscular, lo cual está estrechamente relacionado con el dolor musculoesquelético, el dolor lumbar y otros síntomas asociados. A medida que avanza la investigación sobre la sarcopenia, la creciente evidencia destaca mecanismos patológicos compartidos entre la sarcopenia y los trastornos musculoesqueléticos, lo que impulsa una mayor investigación sobre sus factores etiológicos comunes y sus interacciones bidireccionales.

Fuente 3: Mao, X., Lv, K., Qi, W., Cheng, W., Li, T., Sun, Y., Jin, H., Pan, H., & Wang, D. (2025). Research progress on sarcopenia in the musculoskeletal system. Bone research, 13(1), 78. https://doi.org/10.1038/s41413-025-00455-8
Factores de riesgo:
1. Estilo de Vida: son los factores sobre los que más capacidad de intervención tenemos:
· Sedentarismo e inactividad dísica: El factor de riesgo más crítico. El desuso muscular acelera drásticamente la atrofia.
· Inmovilidad Prolongada: Estar en cama por una hospitalización o cirugía puede causar una pérdida muscular severa en pocos días (sarcopenia aguda).
· Tabaquismo y alcoholismo: El tabaco afecta la regeneración de las fibras musculares, mientras que el exceso de alcohol interfiere con la síntesis de proteínas.
2. Factores Nutricionales
· Baja Ingesta de Proteínas: Esencial para reparar y construir músculo. Con la edad, el cuerpo necesita un aporte mayor de proteínas de alta calidad.
· Deficiencia de Vitamina D: Niveles bajos se asocian directamente con debilidad muscular y mayor riesgo de caídas.
· Malnutrición o Anorexia del Envejecimiento: La pérdida de apetito natural a partir de los 70 años reduce la energía total disponible para mantener el tejido muscular.
3. Factores biológicos y hormonales (Sarcopenia Primaria)
· Envejecimiento natural: A partir de los 30 años se pierde entre un 3% y 8% de masa muscular por década, proceso que se acelera después de los 60 años.
· Cambios hormonales: La disminución de testosterona (en hombres), estradiol (en mujeres) y de la hormona del crecimiento reduce la señal anabólica de los músculos.
· Resistencia anabólica: Con la edad, los músculos se vuelven menos sensibles a la proteína y al ejercicio.
4. Enfermedades y condiciones clínicas (Sarcopenia secundaria)
Inflamación Crónica: Enfermedades que mantienen al cuerpo en un estado inflamatorio como artritis reumatoide y cáncer, que "consumen" el músculo.
Enfermedades Metabólicas: Especialmente la diabetes tipo 2 y la obesidad (que puede llevar a la obesidad sarcopénica, donde hay mucha grasa, pero poco músculo).
Patologías de órganos vitales como insuficiencia cardíaca, renal o hepática, así como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Tratamiento:
1. Entrenamiento de resistencia (El pilar más importante): El ejercicio es la única intervención que ha demostrado de manera consistente revertir la pérdida de masa muscular.
Tipo de ejercicio: Entrenamiento de fuerza o resistencia (pesas, bandas elásticas, máquinas o ejercicios con el propio peso corporal).
Frecuencia: Se recomiendan al menos 2 a 3 sesiones por semana.
Intensidad: Debe ser progresiva para estimular la síntesis de proteínas musculares y mejorar la conexión neuromuscular.
2. Intervención Nutricional: El músculo necesita "ladrillos" para reconstruirse. Sin una nutrición adecuada, el ejercicio no es efectivo. Por eso se requiere el consumo de proteínas: Se recomienda aumentar la ingesta a 1.2 - 1.5 gramos de proteína por kilo corporal al día en adultos mayores. Es ideal repartirlas en las tres comidas principales (unos 25-30g por comida) para maximizar la síntesis proteica.
Suplemento de vitamina D: Bajos niveles de vitamina D están ligados a la debilidad muscular. La suplementación ayuda a mejorar la función física y reducir el riesgo de caídas.
3. Suplementación con Omega-3 (EPA y DHA)
Sinergia: El Omega-3 potencia los efectos del entrenamiento de fuerza. Ayuda a combatir la "resistencia anabólica" (cuando el músculo ya no responde bien a la proteína).
Beneficio principal: Mejora significativamente la fuerza muscular máxima y la calidad del músculo.
Dosis recomendada: Los estudios sugieren al menos 1g a 2g de EPA/DHA combinados al día para ver efectos terapéuticos en la función muscular.
4. Manejo de Factores Médicos
· Control de la inflamación: La inflamación crónica "come" el músculo. El tratamiento de enfermedades base (como diabetes o artritis) es crucial.
· Revisión hormonal: En algunos casos clínicos específicos, bajo supervisión médica, se evalúa el reemplazo hormonal (testosterona o estrógenos) si existen deficiencias marcadas, aunque no es la primera línea de tratamiento por sus efectos secundarios.
SI CREES QUE PADECES DE ESTA CONDICIÓN CONSULTA A TU MÉDICO.
BIBLIOGRAFÍA:
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· Sayer, A. A., Cooper, R., Arai, H., Cawthon, P. M., Ntsama Essomba, M. J., Fielding, R. A., Grounds, M. D., Witham, M. D., & Cruz-Jentoft, A. J. (2024). Sarcopenia. Nature reviews. Disease primers, 10(1), 68. https://doi.org/10.1038/s41572-024-00550-w
· Mao, X., Lv, K., Qi, W., Cheng, W., Li, T., Sun, Y., Jin, H., Pan, H., & Wang, D. (2025). Research progress on sarcopenia in the musculoskeletal system. Bone research, 13(1), 78. https://doi.org/10.1038/s41413-025-00455-8
· Damluji, A. A., Alfaraidhy, M., AlHajri, N., Rohant, N. N., Kumar, M., Al Malouf, C., Bahrainy, S., Ji Kwak, M., Batchelor, W. B., Forman, D. E., Rich, M. W., Kirkpatrick, J., Krishnaswami, A., Alexander, K. P., Gerstenblith, G., Cawthon, P., deFilippi, C. R., & Goyal, P. (2023). Sarcopenia and Cardiovascular Diseases. Circulation, 147(20), 1534–1553. https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.123.06407